Antes y después de Cortés(novela gráfica)Dibujo de la portada: A) El busto de Gonzalo Guerrero ubicado en el zócalo de Chetumal. B) El rostro de Gonzalo Guerrero tatuado y sajado a la manera maya, cabellos largos y trenzados con conchas y dijes de plata y oro, tocado con plumas de Quetzal; un peto de oro finamente labrado; prácticamente irreconocible como español salvo por las facciones occidentales, una incipiente barba tupida y los ojos azules. Posibilidad C) Dividir la página verticalmente y poner la foto junto al dibujo.Parte IAntes de CortésMitad izquierda de la página: El rostro de Gonzalo Guerrero: ojos azules, cabello corto, barba recortada, vestido a la usanza española con jubón y gorguera. Mitad derecha de de la página: El rostro de Jerónimo de Aguilar: fina barba rubia, ojos castaño claro y cabellos cortados al rape, vestido a la usanza clerical con una cruz de plata pendiendo de su alzacuello.Capítulo I Naufragio ENCABEZADO: 15 de marzo de 1511Dibujo de la página: El bergantín Santa Lucía zarandeado por vientos huracanados y sacudido por grandes olas que barren la cubierta. PAGINA 1:Tercio superior de la página: Un sol inclemente cae a plomo sobre un esquife a la deriva, tripulado por 16 hombres y dos mujeres, empequeñecido por la inmensidad del mar Caribe en calma.ENCABEZADO: Costa del Mayaab, 23 de marzo de 1511Sexto izquierdo del Tercio medio de la página: El esquife tripulado únicamente por 13 hombres desfallecidos se acerca a la playa de Yucatán empujado por la marea. La playa se encuentra bordeada por la selva tupida.Sexto derecho del tercio medio: Algunos náufragos españoles desembarcan del esquife encallado en la playa y otros yacen desfallecidos sobre la fina arena blanca.Tercio inferior de la página: Las sombras de unas figuras humanas extrañas, con cabezas emplumadas, se proyectan sobre los cuerpos yacientes en la fina arena de los 13 náufragos españoles. PAGINA 2: Cuarto izquierdo de la mitad superior: Los rostros azorados y asustados del Capitán Valdivia, Gonzalo Guerrero y Jerónimo de Aguilar enfrentan las puntas de pedernal de unas lanzas rústicas.Cuarto derecho de la mitad superior: Un guerrero Cocome tiene la rodilla puesta sobre un náufrago al que maniata con una tira de cuero, sin que se aparezca su rostro. El cuerpo cubierto únicamente por un taparrabos o maxtle.Mitad inferior de la página: Los 13 náufragos españoles se agrupan en el centro maniatados y temerosos de los guerreros Cocomes que los rodean con las lanzas apuntando a sus cuerpos y rostros. Los guerreros Cocomes portan lanzas de caña gruesa con puntas de pedernal, escudos de fibras vegetales entretejidas y tienen los rostros pintados de color negro, blanco y rojo, un taparrabos por toda vestimenta, y sandalias de cuero crudo. Todos se encuentran tocados por plumas y el jefe se distingue por su vistoso tocado. Rostros de frentes aplanadas, narices corvas y expresiones torvas. PÁGINA 3: El tercio izquierdo (vertical) superior: Una gran pirámide coronada por el altar de sacrificios presididos por el Cacique sentado en un trono esculpido en la piedra. DOS AH KIN(ES) ataviados con capas del largo de sus cuerpos hasta cubrir sus pies, una de color negro, el más joven, y otra de color azul que porta el de mayor edad quien sostiene el cuchillo de pedernal enterrado en el pecho de un español tendido sobre la piedra de sacrificio sostenida cada extremidad por UN CHACE. Cuatro Chaces pintados enteramente de negro suben al capitán Valdivia aterrorizado por la gran escalinata sosteniéndolo de una extremidad cada uno. Al pie de la escalinata, los guerreros Cocomes antes vistos destazan el cadáver de un español con el pecho abierto en canal. El pueblo reunido alrededor del templo bebiendo y bailando.Tercio derecho (vertical) superior: El Cacique preside de pie y con los brazos en alto el sacrificio ataviado con una larga capa azul bordada con figuras de todos colores, aretes y brazaletes de oro, trae un peto circular de oro macizo con una cara grabada que trae la lengua salida, también sostiene un cetro de madera muy adornado de plumas y cintas de colores de las que penden cascabeles de oro del tamaño de una nuez. El Ah Kin mayor (capa azul) sostiene en la mano el corazón aún palpitante del español tendido sobre la piedra de sacrificios con el pecho abierto en canal mientras que el otro Ah Kin le muestra una vasija de oro en actitud reverencial, una rodilla en tierra y la vasija sostenida por encima de su cabeza.Tercio inferior de la página: Los rostros desesperados de Gonzalo, Jerónimo y los cinco cautivos españoles restantes contemplan con asco y horror el sacrificio de sus compañeros desde el interior de su prisión de cañas entrelazadas con cuerdas de yute, vigilados por 4 guerreros. Texto de español: ¿Por qué los destazan?Texto de Jerónimo: Para comérselos.Texto de Gonzalo: Mejor habría sido morir en el mar que acabar en heces de salvajes. Hay que huir.Texto de español: ¿A dónde?Texto de Gonzalo: Da igual. Aquí sólo nos espera el caldero. PÁGINA 4: Cuarto izquierdo de la mitad superior: Noche oscura de luna nueva. El guerrero Cocome encargado de la vigilancia de los españoles duerme profundamente con una jícara de pulque, blanco, a medio consumir, en el regazo.Cuarto derecho de la mitad superior: Los españoles cautivos observan las piernas y el regazo con la jícara de pulque del guerrero Cocome dormido, tras la reja de cañas entrelazadas con cuerda de yute.Texto de Jerónimo: Está borracho. Texto de Español: Ese no despierta hasta el amanecer.Texto de Gonzalo: Es luna nueva. El mejor momento para huir. Cuarto izquierdo de la mitad inferior: En la penumbra de la cárcel se aprecia la mitad inferior de Jerónimo, encaramado sobre los hombros de Gonzalo con el torso fuera del agujero practicado en la esquina del techo de palma, mientras dos cautivos españoles lo sujetan de la pierna y del talón (para izarlo). Cuarto derecho de la mitad inferior: Noche de luna llena. Unos guajolotes alborotan y gorgoritean en un patio vecino al zócalo, iluminado por varios pebeteros, ante la presencia inusual de los españoles agazapados en la oscuridad proporcionada por la pared de un templo vecino a la pirámide al otro lado del pasaje. PÁGINA 5: Tercio izquierdo (vertical) superior: Los españoles caminan en fila india entre la espesa vegetación, alumbrados por antorchas improvisadas. Gonzalo marcha a la cabeza y Jerónimo en la retaguardia. Tercio derecho (vertical) superior: Los españoles caminan por una calzada maya, uxbec.Tercio inferior (horizontal): El jefe de una partida de guerreros Cocomes examina las huellas de los españoles sobre la calzada maya.PÁGINA 6:Sexto izquierdo del tercio superior: En la esquina superior izquierda hay un recuadro en el que el jefe Cocome sopla un caracol con los carrillos hinchados. Sexto derecho del tercio superior: Los españoles caminan por la selva dando tumbos, extenuados por el calor y la fatiga, pero acuciados por el sonido del caracol a sus espaldas.Tercio medio: Los españoles arriban a un claro en la selva con un invitador cenote de aguas opalinas y corren hacia el cenote, algunos se sumergen en sus aguas, salvo Guerrero y Aguilar que permanecen vigilantes.Texto de Guerrero: Hay que proseguir. Los salvajes se encuentran cerca.Texto de español sumergido en el cenote: Un baño nos viene bien.Texto de Jerónimo: Ya os bañaréis en el caldero. Tercio inferior: Los Cocomes observan a los españoles preparándose para proseguir la marcha: unos se visten con las ropas secándose al sol y otros improvisan calzados con parte de sus ropas, despreocupados y sonrientes. Gonzalo y Jerónimo permanecen a la espera en alerta.PÁGINA 7:Tercio superior de la página: Los guerreros Cocomes atacan a los españoles tomándolos por sorpresa, menos a Gonzalo y Jerónimo que emprenden la huida por separado.Sexto izquierdo del tercio medio: Los Cocomes capturan a los tres españoles.ENCABEZADO: Le juré a la Virgen que si sobrevivía no tendría comercio carnal con ninguna mujer.Doceavo medio: Jerónimo se interna en la selva.ENCABEZADO: Esa fue la última vez que vi a mis compañeros. La suerte que les tocó, nunca la supe.Doceavo medio derecho: Gonzalo se interna en la selva dejando atrás a los españoles capturados.Tercio inferior divido en cuatro doceavos verticales: 1-. Jerónimo corre por su vida en la selva tupida mientras llueve. 2-. Gonzalo corre enloquecidamente bajo torrencial aguacero. 3-. Jerónimo se esconde en el tronco de un árbol, llueve. 4-. Gonzalo trepa a un árbol por una liana bajo la lluvia. PÁGINA 8:Noveno izquierdo del tercio superior: Jerónimo de Aguilar bebe de un charco donde se refleja el rostro de un guerrero Tadze escondido y camuflado en la tupida vegetación. Noveno medio del tercio superior: Jerónimo corre, pero tres guerreros tadzes lo capturan.Noveno derecho del tercio superior: Los tadzes llevan a Jerónimo prisionero atado de pies y manos pasados por un tronco del que cuelga que portan entre dos como si se tratara de una gran pieza de caza. Sexto izquierdo del tercio medio: Gonzalo sostiene una estaca afilada en lo alto de un árbol preparado para vender cara su vida.Sexto derecho del tercio medio: Abajo, desde la perspectiva de pájaro, os guerreros Tadzes corren tras un pecarí herido.Noveno izquierdo del tercio inferior: Aki Qutz, cacique maya, examina a Jerónimo atentamente que sus guerreros Tadzes le presentan atado de pies y manos colgando de un tronco, tocándole la barba.Texto de Aki Qutz: Extraña pieza de caza. Texto del guerrero Tadze: Es puro hueso.ENCABEZADO: El monte no parecía tener fin.Noveno medio del tercio inferior: En lo alto de un árbol al atardecer, Gonzalo se come un huevo crudo de un nido con varios huevos más viendo la selva que se extiende en todas direcciones hasta el horizonte.Noveno derecho del tercio inferior: Aki Qutz, acompañado por dos caciques locales con Jerónimo a sus pies comiendo huesos y sobras, disfruta una sesión de malabarismo mágico en la que dos magos dibujan figuras en la noche oscura con el fuego de antorchas atadas a cuerdas. Texto de cacique invitado: ¿Cómo lo hacen?Texto de Aki Qutz: El fuego está en los ojos.En un recuadro en la esquina superior derecha: se observan los ojos mesmerizados de Aki Qutz en cuyas pupilas se refleja la selva entera ardiendo en la noche. PÁGINA 8: ENCABEZADO: Iba con gran temor y más terror cuidándome muy bien de que me descubrieran los indios que los hay en todas partes. Y en nada quise acercarme a poblado alguno a pesar de la sed y la hambre que traía.Mitad superior: Desde lo alto de una ceiba, GONZALO, ropas hechas jirones, barba crecida, domina una buena vista de la selva. En la lejanía destaca una gran construcción sobresaliendo por encima de la selva perteneciente a una gran población. Del otro lado, la selva se espesa hasta volverse impenetrable a la vista sobre la que el sol se pone. ENCABEZADO: Y me adentré solo en el monte.Sexto izquierdo (vertical) de la mitad inferior: GONZALO camina por la espesa selva extenuado. ENCABEZADO: Un monte muy poblado de árboles, sin tomar veredas para evitar a los indios.Sexto del medio (vertical) de la mitad inferior: El jubón de Gonzalo se atora en las espinas de una enredadera y se desgarra. ENCABEZADO: Y anduve por el monte con el sol a mis espaldas durante 20 días.Sexto izquierdo (vertical) de la mitad inferior: GONZALO, sin camisa y el cuerpo cubierto de arañazos, bebe agua de un charco lodoso con una pequeña caña. PÁGINA 9:ENCABEZADO: Al cabo de 20 días vine a dar con un grande pueblo a las orillas del mar. Tercio superior: Desde un altozano, Gonzalo contempla la cima de edificios imponentes correspondientes a una ciudad tendida a la orilla del mar un azul tan infinito como el verdor de la selva a sus espaldas bajo la luz del amanecer. ENCABEZADO: Me encontraba tan desfallecido que me daba igual mi suerte, pues de todas formas iba a morir de hambre y sed por tantos días que llevaba sin comer, ni beber, ni dormir.Tercio medio: Gonzalo camina por la gran calzada desierta asfaltada con piedra caliza utilizando un bastón improvisado, en los huesos y con barba crecida, ropas restantes hechas jirones, a sus espaldas queda el mar y al frente se avistan magníficas construcciones de piedra que la confirman como una gran ciudad. Los lugareños contemplan su figura estrafalaria con asombro.ENCABEZADO: Chetumal, 1511.Tercio inferior: En el zócalo de Chetumal, Gonzalo arrodillado y con las manos en actitud de súplica implora por su vida a los Guerreros que lo rodean a punta de lanza amenazantes. Una multitud rodea al grupo central curiosa y sorprendida por el hombre barbado, de ojos azules, tan diferente a ellos. Un viejo sonríe.Al fondo, se divisa una comitiva presidida por un personaje principal, discernible por el atuendo y el vistoso tocado.PÁGINA 10:Encabezado: Presentación de Gonzalo en la corte de Chetumal.Toda la página: El suelo del recinto real se encuentra cubierto de petates y grandes mantas de grueso tejido bordadas primorosamente penden del techo para dividir el espacio. Así mismo las paredes se adornan con murales de vivos colores sobre hechos heroicos y figuras de divinidades mayas.En la parte superior se dibuja el trono de piedra cuyos brazos terminan en dos patas de jaguar, ocupado por Ah Nachan Kan Chui de imponente presencia y atavíos, como corresponde a su rango de cacique de Chetumal.Recuadro esquina superior derecha: Aparece ampliada la imponente figura de Ah Nachan Kan Chui: una arandela de oro con plumas rojas y verdes engastadas a la misma enmarcan su rostro; una corona de oro de alto frontal y zarcillos de turquesa en las orejas completan el adorno de la cabeza. Un collar de cuentas, un peto y brazaletes de oro en ambos brazos suman el adorno corporal. Calza sandalias de fino algodón tejido. Una túnica blanca bajo la capa primorosamente bordada y llena de adornos de piedras preciosas cubren la figura real, cuya autoridad es confirmada por el cetro de piedra verde coronado por largas plumas de Quetzal que sostiene en la mano derecha apuntando a Gonzalo Guerrero a media genuflexión sobre un petate, vestido con una túnica blanca, la barba recortada, a quien flanquean Cuatro Guardias muy emplumados prosternados con el pulgar en la boca rindiendo pleitesía. Ach Balam Cahuec Xiuu, el príncipe heredero de 12 años, más apuesto y claro de piel, se haya sentado sobre el brazo del trono indolentemente. Diez guardias reales apostados en dos filas de cinco frente al trono mantienen una inmovilidad y seriedad estatuarias, sus vistosos tocados de plumas exóticas y sendas capas los distinguen de los otros cuatro guerreros que custodian a Gonzalo.El séquito de Ah Nachan Kan Chui y el consejo de ancianos rodean el trono de pie muy ricamente ataviados añadiendo autoridad y dignidad a su real presencia. Los Ancianos ocupan los petates alrededor del trono y los Principales, cuyo rango se infiere por los finos tejidos bordados de sus ropas y sus joyas de oro y piedras preciosas siguen a los ancianos, ocupando los dos laterales. Después sigue el de las mujeres. La princesa Ixpilotzama destaca por su porte y prestancia a la que sigue su hermana menor Ixpilotzili. La consorte de Nachan Kan tiene su propio séquito de mujeres principales para completar el semicírculo alrededor del trono.Recuadro: Ah Nachan Kan y los Principales allegados sonriendo.Texto de Ah Nachan Kan: Debe pensar que lo vamos a hacer tamal.Texto de Principal: O barbacoa.En otro recuadro: Ixpilotzama sonríe en dirección a Gonzalo y le secretea algo a su hermana menor.Texto de Ixpilotzama: En sus ojos se mira el mar.En un último recuadro: el rostro de Gonzalo a media genuflexión ojos clavados en dirección de Ixpilotzama y su pensamiento expresado en una elipse con círculos de menor a mayor que parten de su cabeza.Texto de Gonzalo: Desde que la vide, cautivó mi corazón.Capítulo IIUna nueva vidaMitad izquierda de la página: Gonzalo vestido, rasurado, corte de pelo a la usanza maya, a media transformación, discernible como español.Mitad derecha de la página: Jerónimo vestido como maya, cabellos cortos, barba incipiente con una cruz de plata colgada al cuello, fácilmente reconocible como españolPÁGINA 12: Sexto izquierdo del tercio superior: El Mayordomo despierta a Jerónimo con una vara, a varazos, quien duerme sobre un petate en la dormitorio lleno de esclavos a medio despertar. Sexto izquierdo del tercio superior: Jerónimo se lava el rostro y el cuerpo en una gran tinaja frente a dos esclavas que hacen los propio con los pechos descubiertos en un gran patio interior con otras tinajas donde otros esclavos y esclavos se lavan. Texto de Jerónimo: Señor dame fuerzas.Tercio medio de la página: Jerónimo mira los pechos de la esclava joven que se lava frente a él, Itzel. En un recuadro: El Mayordomo que lo observa sonríe. Texto de Jerónimo: No me dejes caer en tentación.ENCABEZADO: Yo me di maña para aprender la lengua mayab que supe bien presto gracias a mi amigo Ah Zinac Xiuu.Sexto izquierdo del tercio inferior: En una amplia estancia, Gonzalo junto con otros esclavos de varias edades tejen telas blancas en telares individuales mayas vestidos con túnicas blancas bajo la vigilancia del maestro tejedor quien sostiene una vara. Gonzalo tiene el rostro bronceado y aprende los rudimentos del arte de tejer siguiendo las instrucciones de un joven en maya. ENCABEZADO: Ah Zinac es hijo del sacerdote mayor de Maní Ulmul, que lo instruyó en todo el saber de ellos hasta el que toca a las estrellas del cielo.Sexto derecho del tercio inferior: El maestro tejedor palmea la espalda de Gonzalo en un gesto de aprobación sonriendo y a un lado Ah Zinac también sonríe. PÁGINA 13:ENCABEZADO: Perdóname, señor, dame resignación y paciencia…Tercio superior: JERÓNIMO, oculto tras unos arbustos con una carga de leña en su espalda, espía extasiado a varias esclavas semidesnudas, entre las que se cuenta Itzel, lavando ropa en un remanso del río. Sexto izquierdo del tercio medio: La jefa de las esclavas golpea a Jerónimo con una vara en la cara.Sexto derecho del tercio medio: Jerónimo suelta la carga y se protege la cara.Noveno izquierdo del tercio inferior: Jerónimo agarra la vara y la jefa se asusta.Texto de la jefa de esclavos: No te atrevas, extranjero.Noveno del medio del tercio inferior: Jerónimo se azota la espalda con la vara de cara al cielo. Texto de Jerónimo: He cedido a la concupiscencia del demonio…Noveno derecho del tercio inferior: Jerónimo se aplica otro varazo en la espalda cubierta de marcas de varas sangrantes. La jefa y las esclavas asisten perplejas a la autoflagelación. Texto de Jerónimo: He caído en tentación y merezco castigo.PÁGINA 14:Tercio izquierdo vertical: En las gradas de un juego de pelota, Jerónimo arrodillado muestra su espalda cubierta por verdugones ensangrentados rodeado por la Jefa de esclavos cabizbaja, Ah Kin Qutz que la reprende agriamente, su hijo Aunay y principales, sudorosos y ataviados para jugar pelota, así como el Mayordomo. Texto de Ah Kin Qutz: ¿Por qué lo maltrataste de esta manera?Jefa de esclavas: Yo no fui. Se lo hizo él solo.Sexto superior del tercio derecho (vertical): Jerónimo arrodillado con la mirada clavada en Ah Kin Qutz confuso.Texto Ah Kin Qutz: ¿Por qué te lo hiciste?Texto de Jerónimo: Por faltar a la palabra dada a mi Dios de no desear mujer.Texto Ah Kin Qutz: ¿No te gustan las mujeres?Texto de Jerónimo: Me gustan demasiado.Sexto inferior del tercio derecho (vertical): Desde el terreno del juego de pelota, Ahunay le hace un ademán a Ah Kin Qutz para reanudar el partido.Texto de Ahunay: ¿Vas a terminar el partido o das por perdida la apuesta, padre?Tercio inferior de la página: A medio juego de pelota, Ah Kin Qutz se agarra el pecho izquierdo con un rictus de dolor en e

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